La Nación: Adopción de embriones: la práctica que se vuelve cada vez más frecuente en el país
25/07/2026
| 7 visitas
Quienes los donan son parejas que realizaron tratamientos de fecundación in vitro; quienes los adoptan, personas que quieren ser padres; cómo funciona y por qué se ha vuelto cada vez más frecuente
Felisa M. libró una larga lucha para cumplir su sueño de ser mamá. Cuenta su experiencia y avisa que en cualquier momento alguno de sus mellizos de seis meses puede despertarse. Tiene 42 años y es docente de Matemática. El primer duelo fue hace cinco años, cuando el primer tratamiento de fertilidad no prosperó. La especialista le dijo que sus óvulos no eran buenos y le sugirió pensar en otras opciones. Probó con donación de óvulos y también de esperma, pero no quedó embarazada. Entonces le propusieron adoptar un embrión: una pareja que había hecho un tratamiento de fertilidad estaba dispuesta a donar los embriones que no iba a usar. “La idea me rompió la cabeza”, cuenta. Finalmente decidió adoptar ese embrión. El embarazo se logró, pero a las seis semanas se interrumpió solo. “Fue otro duelo, muy difícil, pero estaba convencida de que quería ser mamá. Unos meses después volví a intentar, pero con donación de gametos y así quedé embarazada de los mellis”, cuenta.Cuando le transfirieron los dos embriones, le informaron que había un tercero y le preguntaron si quería criopreservarlo. Dijo que sí. Pero después de que nacieron sus hijos, pensó que sería difícil volver a intentar un embarazo: “Estoy sola, ya tener dos bebés es hermoso y mucho trabajo. Además, están mis años. Entonces pensé que lo mejor era donarlo, darle la oportunidad a otra persona de ser madre y a ese embrión de vivir”, cuenta.La historia de Felisa (se usó otro nombre para preservar su identidad) es cada vez más frecuente en los centros de fertilidad. Actualmente, en unos 40 centros de fertilidad que hay en el país, hay un aproximado de 45.000 embriones conservados sin destino, producto de tratamientos que realizaron distintas parejas pero que, por alguna razón, no se convirtieron en embarazos, explica la doctora Stella Lancuba, directora del centro de fertilidad CIMER y expresidenta de la Sociedad Argentina de Reproducción Asistida.Los especialistas advierten que no existe realmente, desde el punto de vista legal, la adopción de embriones. “La adopción está pensada para las personas que, por diferentes razones, no pueden ser criadas en sus familias de origen. O sea, el término adopción no se aplica a los embriones, que no son personas y, por lo tanto, no se dan en adopción”, detalla Marisa Herrera, la abogada especialista en derecho de familia.La especialista aporta que la Ley 26.862 de acceso a las Técnicas de Reproducción Humana Asistida (TRHA) permite la donación de embriones, la criopreservación de embriones y el poder decidir no transferirlos. “La donación de embriones está permitida en el derecho argentino. Es decir, está permitida la posibilidad de que las personas puedan dejar expresada su voluntad de que, si por alguna razón quedan embriones criopreservados que no serán utilizados por los propios titulares, puedan decidir donarlos a terceros. Un ejemplo sería una pareja que tuvo mellizos y ya no quiere tener más hijos, pero tiene embriones criopreservados. También hay casos de parejas que se separan o de parejas en las que alguno de los dos tiene una enfermedad y se decide dejar de lado el proyecto parental”, aclara Herrara. Cuando una persona o una pareja realiza un tratamiento de fertilización, firma qué destino le dará a los embriones que no sean transferidos al útero de la mujer: se los puede donar para realizar investigación, se los puede donar a otras personas, se los puede descartar o se los puede criopreservar, con un costo que ronda los 200 dólares anuales. “La donación de embriones históricamente rondó el 15% y ha tenido un crecimiento en los últimos años. Hay un tema cultural; hemos hecho encuestas y hemos encontrado que los pacientes, cuando les preguntamos qué hacer, entran en un dilema ético. Y los sondeos indican que es porque perciben que es como donar un hijo. Esto hace que muchos no puedan tomar una decisión al respecto. Y simplemente abandonan esos embriones o no les dan un destino. Nosotros los conservamos igual, justamente porque existe un vacío legal al respecto”, explica Lancuba.El 50% de los pacientes decide conservarlos, aunque, después, solo siete de cada diez de ellos pagarán el mantenimiento. Un 30% los da para investigación y entre el 15% y el 25% los dona para que alguien más pueda lograr un embarazo, explica.Cambio legalLa ausencia de una legislación específica implicó que, por muchos años, los centros se vieran obligados a conservar aquellos embriones de las parejas que no toman una decisión al respecto o de las que deciden conservarlos, pero en la práctica dejan de pagar el mantenimiento. Esto se debe a que no estaba definida la categoría jurídica de los embriones, situación que, incluso, llegó hasta la Corte Suprema de Justicia. Sin embargo, después de la aprobación de la ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE), el panorama cambió. “Ya no estamos obligados a conservarlos; hay jurisprudencia. Por eso, consultamos a las parejas y les pedimos que definan el destino de esos embriones. Y notamos que hay un aumento de los que deciden donar esos embriones para que otros logren un embarazo. Esa es una muy buena oportunidad, ya que el tratamiento resulta mucho más económico, porque se paga solamente el procedimiento de la transferencia del embrión y las chances de éxito también son altas. Es una opción que viene creciendo. Todas las semanas tenemos consultas de pacientes que quieren adoptar un embrión, algo que legalmente es viable y que se contempla al inicio del tratamiento”, explica el doctor Sergio Pasqualini, fundador de Halitus Centro Médico.“Es una buena oportunidad para lograr un embarazo. Lo que hay que tener en cuenta es que esos embriones no tienen un perfil genético. Es decir, como fueron logrados para ser usados por una pareja, no tenemos información de sus genotipos. Esa situación es distinta cuando se logra un embarazo mediante la donación de óvulos y espermatozoides”, explica Pasqualini.“Estamos teniendo muchas más consultas por adopción de embriones”, explica el especialista en medicina reproductiva Fernando Neuspiller. “A medida que la mujer crece, la proporción de óvulos y, por ende, de embriones genéticamente viables es más baja. A los 35 años de la mujer, la mitad de los embriones que logrará tendrán algún grado de anomalía. Pero hoy, el promedio de la edad a la que se inicia el tratamiento está por encima de los 36 años. Esto hace que la disponibilidad sea menor”, explica el presidente y fundador del centro de reproducción asistida WeFiv. “Muchas veces hay mujeres que quieren donar, pero nosotros solo donamos embriones de mujeres que tenían menos de 36 años al momento del tratamiento o genéticamente testeados —suma—. Eso hace que el tratamiento sea complicado, ya que para testearlos hay que descongelarlos y, al ser sometidos a tantos procedimientos, se les puede estar restando chances de lograr un embarazo. Lo cierto es que, pese a la demanda, tenemos muy poquitos embriones para donar. Es una gran herramienta para mujeres que quieren ser madres por elección. El costo económico es significativamente menor”, explicaMientras que un tratamiento con donación de embrión ronda los US$2000, los que usan ovodonación con semen de banco superan los US$5000.“Además, la persona que decide donar el embrión siente el bienestar de haber ayudado a otra persona que atraviesa las mismas dificultades para concebir”, apunta Neuspiller. “También hay que decir que hay muchos fantasmas sobre estos temas que los médicos nos hemos encargado de desmitificar, pero todavía cuesta. Una pregunta frecuente es: ‘¿Qué pasa si me encuentro con alguien igual a mi hija en la calle?’ Les explicamos que parte de las características fenotípicas de ese hijo viene determinada por la genética del embrión, pero también será condicionada por la epigenética, que es cómo la genética de la madre va modificando desde el útero sus características. Y también se producirá un cambio por el medio en el que ese chico crece y se desarrolla”, agrega.La jurista Marisa Herrera explica que el régimen jurídico argentino tiene pendiente aún una ley integral de técnicas de reproducción asistida. “No solo la de protección al embrión no implantado, (como lo dispone la ley 26.994 que aprobó el Código Civil y Comercial, que entre una de sus disposiciones transitorias expresa que se debe sancionar una ley de protección de los embriones no implantados), sino también una ley integral que permita regular varios de las aspectos que aún no están expresamente previstos, como la donación de óvulo y esperma; como deben ser los consentimientos informados; los derechos y deberes de los centros médicos especializados; la fertilización post mortem (qué sucede si uno de los miembros de la pareja fallece), o la compleja figura de la gestación por sustitución, por señalar algunos de los tantos aspectos que aún no están expresamente regulados en el derecho argentino", sostiene. Y agrega: “Por ejemplo, sobre la donación de embriones: si bien está permitido, lo cierto es que hay varios aspectos que no están regulados. Por ejemplo, ¿es posible que una pareja done embriones a una pareja determinada? Si se donan embriones a una pareja que después tiene un hijo, si esta pareja después quisiera tener otro hijo, ¿es posible que pueda ser pasible de una segunda donación de otro embrión conformado por el mismo material? En otras palabras, si se podrían “reservar” dos embriones de la misma conformación. O si ambos integrantes de una pareja deben estar de acuerdo en su destino, y si se decide sobre cada embrión particular", explica .Florencia L. es mamá de dos nenas, Emilia de cinco años y Belén, de ocho meses. Hace unos meses, le mandó las fotos de sus hijas a la doctora que la atendió en los dos tratamientos, para preguntarle cómo podía ser que se parecieran a la abuela y al papá. La epigenética puede tener que ver con eso, le explicaron. Hace nueve años, ella y su marido decidieron empezar a buscar un embarazo. Pero tres años después, sin éxito, decidieron buscar ayuda. Ella tenía 35 años y su pareja, 61. Les hablaron de donación embrionaria. Finalmente, decidieron intentarlo mediante la donación de gametos. Primero llegó Emilia y después, volvieron a intentar y llegó Belén. “Por supuesto que cuando sean grandes les voy a contar, pero para nosotros fue una muy buena opción para lograr ser padres. Realmente, llevarlo en tu vientre te permite maternar desde otro lugar y tener una conexión que es indestructible”, apunta Florencia.
galería de fotos (0)
galería de videos (0)
galería de audios (0)
No hay fotografías cargadas.
comentarios de la gente
Todavía no hay comentarios. Escriba el suyo.
noticias similares sobre la nación
https://www.templefm.com.ar/inicio/noticia/23140.html